EL PADRE NUESTRO ARTIGAS O ARTIGAS: EL PROCER
Puafff…al Chucho se le ocurre cada idea…tener que entrevistar al prócer, sí, al mismísimo José Gervasio Artigas… y ¿dónde mierda estará? Este sí que estiró la pata hace tiempo. ¿Seguirá con esas patillas desubicadas? Aunque no estaba tan mal para la época. Ya sé, ustedes dirán que esta Mitushka se quiere levantar a cualquiera. Primero al Jim Morrison, y bué, ese quía no está tan mal, pero ahora…querer levantarse al prócer, ¡no le hace asco a nada!. Pero la verdad es que para lo poco que me pagan en esta revista (seguro que esto el editor lo borra) por lo menos quiero gozar en las entrevistas. Para colmo de males, a mí siempre me fue como el orto en Historia, lo único que me acuerdo es que se casó con la prima (¡que joda loca ¿no?!), después me acuerdo algo del éxodo, y que terminó solo, bajo un árbol en Paraguay. Bueno, voy a entrar a la muerte por un rato a ver si encuentro a este personaje…me concentro, invoco a todos los espíritus y ahí estoy…
En mi delirio decido vestirme a lo gaucha, o mejor dicho a lo “china”, me hago dos trenzas y me pongo un vestido que parece de la Familia Ingalls y ahí voy buscando por todos lados a Artigas. No fue fácil, después de buscar y preguntar por todos lados me encontré con Lavalleja que estaba seguido por tres de los 33 orientales, parece que los otros 30 ya no le dan bola. Venían con una bandera con el viejo lema de la Cruzada Libertadora “Libertad o Muerte”, no puede evitar reírme… ¿de qué libertad me hablás? Si están todos muertos! Cosas de muertos, o de locos.
Le pregunto a Lava si ha visto al prócer y me dice, muy suelto de cuerpo, que debe estar revolcándose por ahí con Ansina (claro, seguro que vos no te la comés, gil). Con esa pista tan precisa enseguida lo encontré, atrás de unos matorrales, ahí estaba “el padre nuestro que estás en los…”, uy, perdón, digo, “el padre nuestro Artigas” (fa, si es padre de todos, debía estar muy muy muy bien dotado el pibe) junto a Ansina, nada más alejado de la imagen que todos los niños se tienen que fumar en la escuela. Me presento y ahí voy:
Mitushka: Soy Madame Mitushka, periodista de la Porkus Mag , usted debe ser el tal Artigas. Tengo ciertos poderes que me permiten poder entrar por un rato a la muerte. Gracias a estos poderes he podido entrevistar a personajes muy interesantes, pero ahora me tengo que apurar (no se ofenda) porque si no corro el riesgo de quedar atrapada para siempre acá. Y no tengo nada contra la muerte, pero como dijo usted, “libertad o muerte”, y a mí me copa más la libertad (ojo, no el libertinaje). No fue nada fácil encontrarlo, prócer.
Artigas: Bueno, m´ija, pregunte, estoy para servirla.
Mitushka: Uy. Me gustaría empezar develando un dato que ha quedado como incógnita para la historia uruguaya: ¿usted dónde nació?
Artigas: Vio cómo es esto, algunos ocultan la edad, yo oculto el lugar de nacimiento así no van a pedir partidas de nacimiento y al final se dan cuenta de que mi padre era…
Mitushka: ¿Qué? ¿Quién era su padre?
Artigas: Mire m´ija. Si me quiere sacar bueno no me siga preguntando eso. ¿Comprendido?
Mitushka: Sí, mi general. ¿Pero le puedo preguntar sobre cuando era joven, es decir, algunos años después de nacer, no sé si me entiende. Porque usted se metió a blandengue cuando tenía como 30 años. ¿Qué hizo antes?
Artigas: Ahijuna, ni en la nota que me hicieron para Caras me preguntaron esto. A ver, cómo le puedo explicar… si los jóvenes de hoy están perdidos, los de mi época se perdían más. Se perdían, en los campos, ¿entiende? Nos perdíamos en los campos y dormíamos en las aldeas de los indios. Ahí fue que lo conocí a Tupambaé
Mitushka: ¿Ese fue el inicio de su mentada homosexualidad?
Artigas: Paso. De los Toros, buena bebida.
Mitushka: Ahora veo cómo usted se convirtió en el líder de los hombres libres del pueblo oriental. Y dígame, ya que estamos, si tanto se le volcaba el helado, ¿cómo es que se casó con una mujer, y encima con su prima? ¿Es cierto que terminó loca?
Artigas: no me haga acordar de eso m´ijita…fue una promesa que le hice una noche a un tío mío. Qué pedo, Wilfredo… A la tipa no sabían a quién encajársela, porque era medio loca y medio tuerta y yo, con tal que el tío no me denunciara por unos pequeñitos objetos que había ingresado en contrabando al país (total, que son unas mil vacas), me casé. Pero por suerte, con el pretexto de la revolución y todos esos temas creo que solo tuve que dormir con ella unas tres o cuatro noches. La pobre terminó delirando. De vez en cuando me la cruzo por aquí, yo me hago el oso, está cada día más loca, se le ha dado por repetir frases mías como: “Sean los orientales tan ilustrados como valientes, clemencia para los vencidos, liberad a los prisioneros,” y cosas por el estilo. Y lo peor es que yo ni me acuerdo cuándo las dije. Para mí que me sacaron de contexto.
Mitushka: Perdone que insista con su sexualidad, pero por ahí también se sostiene que tuvo muchas mujeres y por ende, dada la carencia de métodos anticonceptivos en su época, también tuvo muchos hijos. ¿Cuántos hijos tuvo o le adjudicó la historia?
Artigas: Yo tengo contabilizados 304, pero vaya uno a saber.
Mitushka: Es un récord…¿y nunca lo mandó al Guiness? ¿Cómo le dio el tiempo entre tanta lucha, tanta guerra, tanta revolución, para tanto sexo?
Artigas: Ay, Mitushka es usted muy ingenua. Usted todavía se cree que era yo el que andaba arriesgando mi vida por ahí… yo me quedaba en el campamento recibiendo favores de mis paisanitas, a la lucha mandaba a mis hombres. Además yo creo que debe haber por ahí unos cuantos que fueron reconocidos por los esposos del momento, pero el verdadero padre soy yo. Mejor déjelo así.
Mitushka: Otro mito que siempre escuché es con respecto al Exodo del Pueblo Oriental. ¿Usted diría que fue algo así como el Woodstoock del siglo XIX?
Artigas: ¿Woodstoock? Ah, usted se refiere a ese campamento hippie de los ´60. Bueno, fue un poquito diferente aunque yo creo que los organizadores de Woodstock estaban pensando en mi Éxodo. Lo nuestro fue más largo, estuvimos una cantidad de meses en el Ayuí, qué tiempos aquellos. Pero hubo la misma cantidad de sexo. Después vinieron los que se quisieron hacer los héroes y pensaron que tenían un país, esos se encargaron de reprimir todo. También están claro, los que se montan en mi pobre imagen para someter, de esos hay un montón.
Mitushka: ¿Cómo se organizaban en la Redota (¿de ahí vienen los REDOnditos de ricoTA?) ¿No les faltó comida ni bebida?
Artigas: Que estuviera yo era garantía de que bebida no faltara. Y con la comida no nos hacíamos mucho drama. De vez en cuando carneábamos algún bicho (yo prefería que no fuera uno de los que yo me había volteado, me daba impresión), y lo morfábamos así, nomás, a mano. Y cuando nuestro periplo nos hacía cruzar con una pulpería, agarrate Catalina, porque ahí entrábamos, pedíamos de todo y después hacíamos un muerto.
Mitushka: ¿Hay algo que quiera reclamar de cómo lo han pasado a la historia?
Artigas: Bueno…ya que me da la oportunidad, hay varias cosas que quiero aclarar. En primer lugar no entiendo por qué ese empeño en siempre recordar mi segundo nombre, Gervasio. Es cierto que mis padres me inscribieron así en honor a un tío al que justo se le dio por morirse unos días antes que yo naciera, pero yo me empeñe en ocultarlo siempre y ahora uno no se puede llamar José sin Gervasio. Otro tema es el de la exagerada nariz aguileña con la que he pasado a la historia. Los niños deben pensar que soy un pajarraco, Manimal, o yo qué sé. Mire mi nariz, ¿no es más sobria que la de esos retratos? ¿Me tendría que haber hecho la cirugía?
Mitushka: Y acá en el cielo, donde después de muertos todos son héroes, ¿se siente más aliviado?
Artigas: Y ahora que no tengo que aparentar, eso de hacerme el súper héroe, el súper macho, la pasamos bomba con el Ansina. El me ceba unos mates y yo, bueno, dejémoslo ahí. El otro día me encontré con Rivera y Oribe, que acá parece que se hicieron amigos, esos muchachos siempre andan borrachos y se cambian las vinchas, ya no se sabe de quién es la roja y de quién es la blanca. Ni se acuerdan quién fue presidente primero y quién después.
Mitushka: ¿Sugiere que ellos también son pareja, como usted y Ansina?
Artigas: Lo dijo usted, no yo.
Mitushka: Para terminar, ¿con qué personaje del siglo XX se siente más identificado: el Che Guevara, Obdulio Varela o Washington Abdala?
Artigas: Con Washington Abdala, ¡por supuesto!, ¡qué hombre con carisma! Me hubiera gustado tenerlo entre mis huestes, él no tendría que decir que es un soldado del Partido Colorado sino que diría “soy un soldado de Artigas”, históricamente sería una pegada.
Mitushka: En resumen, prócer, usted no le hace asco a nada.
Artigas (mirándola con cariño): ¿Sabé una cosa querida? Se le cayó una prenda?
Mitushka: ¿Dónde?
Allí fue donde me dí vuelta para mirar y lo demás lo dejo a la libre imaginación de los lectores. Volví a la tierra, algo dolorida, pero eso sí, muy feliz.

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