El tal puterío, la tal discusión. Que sí, que no. Casi renuncio. Es que el Capitán Porkus (mi jefe) y yo últimamente no estábamos para nada de acuerdo con las políticas editoriales de su programa. A fin de cuentas, la última vez tuve que ir a entrevistar a Rodrigo, el potro cuartetero. Claro, muchos me acusaran de haberme encamado con el tipo pero bueno, una no es de madera. Además, el man salió en la tele, grabó discos, estuvo con Tamara (la de Gran Hermano-Big Brother-que-Dios-tenga-en-la-gloria-ese-show-amén) y dejando a un lado el olor a sudor, no estuvo tan mal. Bueno, pero al final impuse mis principios, qué también, a fin de cuentas soy Madame Mitushka, y me salí con la mía y en vez de ir a entrevistar a Maradona (está vivo dirán, bueh, anda con un pie de cada lado) impuse mi criterio y fuí a charlar con un argentino más interesante, casi que se podría decir que el argentino más famoso de todos los tiempos, ¡con el Che Guevara! Inspiración para millones de jóvenes con ganas de revolucionar al mundo, icónica imagen estampada en millones de remeras, gorros, trapos de arpillera (¿Quién no tuvo uno colgando en el cuarto?) etc., etc. Así que allá fuí, derecho para, ¿un lugar recontra fashion en la zona más VIP del paraíso? Tengo mis dudas, pero le pregunté a unos cuántos por el Che y todos me mandaban al mismo lugar, así que ahí debe andar. Así que de golpe y después de mucho andar me encontré en la puerta del super mega boliche "Heaven 17". La puta que era inmenso ese lugar, y para pasar no saben las que tuve que sufrir. Los securities no aceptaban nada, ni coima, ni tarjeta de crédito, ni mi miserable carné de periodista de el “Show de Radio del Capitán Porkus” Psst! "¿Porkus qué?" me espetó el Ángel Gabriel mientras se daba un nariguetazo con blanca de la buena y acto seguido salía disparado hacia las nubes más altas. Al final y después de sudarla atrás de una nube con uno de los encargados pude ingresar, y después de merodear por el lugar lo encontré en un rincón apartado. ¿Era él? No se parecía en nada a las fotos, pero bueno, la gente después de muerta cambia, ¿no?
Mitushka: Disculpeme, pero ando buscando a Ernesto Guevara, más conocido como "El Che". Me dijeron que era Ud. pero me resuta difícil reconocerlo con ese pelo engominado, esos lentes negros y esa campera de cuero. ¿Ud. es el Che o es otro al que le dicen igual?
Locución de Madame: El Che baja su vaso de Gin, me observa por encima de los lentes como si estuviera mirando a un extraterrestre y se acomoda la campera mientras le pide a la chica que tenía en la falda que se retire. Tiene un cierto aire a Nélida Lobato. ¿Sería ella?
Che: Y vos, ¿quien sos?
Mitushka: Mirá, soy Madame Mitushka, de la Porkusmag, te venía a hacer una entrevista, ¿te acordás que hablamos el otro día?
Che: Ah, sí. sentate, ponete cómoda. ¿Tomás algo? ¡Aníbal! Traeme algo para la piba esta.
Locución de Madame: Se acerca un muchacho rubio y de ojos celestes preteniendo ser motoquero que me sirve un whisky, se inclina ante el Che y se retira. Yo no puedo dejar de mirarlo con fascinación. Estoy frente a un ícono del siglo XX, el famoso guerrillero, el que luchó contra el imperialismo. ¿Por qué no se parece en nada a lo que debería ser? Mientras me deliro en estos pensamientos suena su celular. Aparentemente era Batista, ¿el Dictador cubano?, que después se iba a dar una vuelta por el lugar. No deja de pedirle que se traiga a unas "minas". Corta, saca de su bolsillo una bolsita y con una llave de moto se da un buen saque.
Mitushka: Discúlpeme Don Ernesto pero, ¿esa es la llave de "La Poderosa"?
Me mira de vuelta como no entendiendo nada. Después parece que se acuerda.
Che: ¡Ah! ¿Vos te referís a esa moto de mierda con la que hice la vuelta por Sudamérica? No querida, ahora viajo en una Harley Davidson último modelo. Esas cosas ya pasaron.
Mitushka: Para serle franca estoy un poco confundida. Ud. siempre tuvo una cierta imagen, que hasta el día de hoy se mantiene, miles de jovenes y no tanto lo adoran por lo que fue y no esperaba encontrarme con este look que ahora tiene.
Mira hacia el piso, como recordando otros tiempos, o tal vez pensando en cualquier otra cosa, total, que está recontra drogado.
Che: Me imagino que vos te referís a la famosa foto, a la barba que ya no uso, al traje de guerrillero, a las frases estúpidas como esa de que no hay que perder la dulzura, etc, etc.. ¿Vos te pensás que después de muerto voy a seguir en la misma idiotez? Me hiciste acordar, tengo que hablar con mi manager en la tierra porque se están acabando las camisetas mías en Europa, además, tenemos que parar la piratería, nos están recagando. ¡Qué drama ese de la piratería!
Comienza a sonar un tema super marchoso que aparentemente está de moda en el cielo, porque todos saltan de sus lugares para dirigirse a la inmensa pista de baile. El Che se siente tocado también, porque sin darme tiempo a nada me agarra del brazo y me lleva a sacudir el esqueleto. Yo encantada, pero la verdad que no se si estoy con el Che Guevara o con Isidorito Cañones. Después de un par de temas volvemos a la mesa. Se vuelve a dar un saque, pero sigue sin convidar. Maldito sorete.
Che: Bueno, entonces, ¿qué me querés preguntar?
Mitushka: Y, no sé. ¿Cómo era su relación con Fidel?
Che: ¿Con el barba? Mirá, al principio todo bien, pero después me llenó tanto las pelotas, maldito alcahuete de los comunistas, que preferí irme a la mierda a hacerme matar como un pelotudo antes que seguir fumandome sus discursos. Ni lo quiero ver cuando le toque venir por acá, aunque para ser francos, no creo que frecuente esta clase de lugares, más bien seguirá dando discursos embolantes hasta el fin de los tiempos o hasta que Dios lo mande callar. El Hombre no se tolera mucho a los charlatanes.
Mitushka: Pero en última instancia Ud. eligió esa vida, nadie lo obligo.
Che: La consigna era huír de mis viejos, unos llena huevos, de Argentina, otra manga de llena pelotas, y después las cosas de puro orto se fueron dando. Al final terminé encumbrado en la Revolución sin tener mucha idea de qué carajo andaba haciendo por ahí. Lo único que tenía claro era que quería molestar.
Mitushka: ¿Y cómo fueron los años en Sierra Maestra? Tengo entendido que estuvieron tres años. ¿Había mujeres?
Che: Hay algo que tendría que confesarte (me mira con complicidad, se acerca para hablarme bajo). El barba, bueno, vos sabés de qué hablo, no tenés ninguna pinta de inocente.
A esa altura del partido ya no sabía si sentir asco, admiración o qué mierda. Pero no tengo mucho tiempo para nada de eso porque para mi sorpresa cae Batista, y era exactamente el que yo no creía que podía ser. Se abrazan, el viene con unas zorras de alta clase, me presenta, intercambian viejos chistes acerca del capitalismo, el marxismo y todas esas cosas.
Mitushka: Contame un poco acerca de la medicina. Hay mucha controversia con eso. ¿Te recibiste médico o era pura chantada?
Che: ¿Querés que te presente a algunos de mis pacientes? Dame un minuto.
Para mi asombro comienza a llamar a algunas personas que se arriman inmediatamente. Intercambian chistes con el Che, se acuerdan de cómo los mató con sus malas praxis, etc.. El asunto queda bastante claro para mí.
Mitushka: Y disculpame la indisreción pero, ¿no era este tu enemigo? Le pregunto señalando discretamente a Batista.
Che: ¿Este? Lo abraza. Mirá, después que caí por acá, cuando me fusilaron por nabo, nos encontramos en la vuelta, tuvimos unas discusiones de varios días, hasta que me adapté al lugar, me di cuenta de todos los errores que había cometido, de cómo me había dejado engatusar por el barbeta, de lo bueno que estaba Cuba antes, de lo de más que están las hamburgesas de McDonalds y los dibujitos animados de la Disney, el casino y todas esas cosas y ahora somos como hermanos. Por supuesto que le tuve que pedir disculpas, pero ya está todo olvidado. ¿Verdad Batista?
Batista asiente sin prestar demasiada atención, está más interesado en meter la cabeza en el escote de una de las chicas que trajo. ¿No es Zully Moreno? La puta que esta gente se da la gran vida.
Mitushka: ¿Cómo fueron las cosas en Bolivia?
Che: Una cagada. Fuimos a buscar merca y no encontramos un carajo. Pura selva, regalados en el medio del monte y con todo el ejército y los tarados de la CIA que no entendían nada atrás nuestro. A esa altura ya me había dado cuenta que era sólo una figurita más de la gran batalla entre los comunistas y los gringos así que para mí, fue un gran alivio que se terminara todo. Ya estaba harto.
Mitushka: ¿No le da vergüenza? Tanta gente ilusionada con Ud. Miles de jovenes con sus fotos, leyendo libros sobre su vida.
Al Che le viene un ataque de risa, codea a Batista y le comenta algo al oído mientras me miran y se ríen. Escucho algo así como "pobre ilusa". Para finalizar, se agarra los testículos en una actitud bastante ordinaria.
Che: Mirá, ya te expliqué. Yo hice lo mío, si los idiotas ahora quieren seguir colgados conmigo o con Maradona o con Racing que me enteré que salió campeón después de una punta de años, es problema de ellos.
Mitushka: Bueno, para terminar, ¿tiene algún mensaje para la juventud de hoy en día?
Che: Que compren mis remeras y mis libros y mis posters. Y no se olviden, para el 2009 vamos a tener una super promoción en donde si compran una camiseta, les regalamos un gorro y un cuaderno con mi foto. Eso si logramos parar a los piratas. Por otro lado, una cosa es la actitud y otra muy distinta la vida. Cojan, y sé lo que les digo porque yo lo hice bien poco, vayan a bailar y dróguense bastante porque para lo que hay que ver hoy en día en el mundo, mejor estar de la cabeza.
La música marchosa vuelve a arreciar, el Che, Batista y sus mujeres ocasiones se paran no sin antes darse un saque cada uno de vuelta (y sin convidar todavía) y se lanzan a la pista. ¿Yo? Podría seguir con la entrevista, me podría meter en el baile o tratar de trillarme al mozo ese llamado Aníbal, pero estoy triste y bastante decepcionada. Prefiero volverme a la tierra. Cada revolucionario con su tema. Mejor hubiera ido a entrevistar a Maradona.

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